ENVASADO DEL CAFÉ

Una vez que el café se encuentra tostado y molido, existen una serie de factores que tienden a degradarlo mediante:

  • La pérdida de aroma.

  • La oxidación.


La primera es función del tiempo. La segunda está asociada a los agentes que la ocasionan o favorecen, como son: humedad, oxígeno ambiental (aire), temperatura y luz. Parece evidente que la forma de evitar la degradación por oxidación y pérdida de aroma, será envasar el café recién tostado y molido de de forma hermética en un envase opaco, evitándole al máximo el contacto con el aire y con las altas temperaturas. 

Pero del café recién tostado emanan las moléculas que constituyen el aroma y sobre todo, anhídrido carbónico. La velocidad del proceso de emisión de estos gases aumenta con la molienda, pero también lo hace la posibilidad de degradación por ser mayor la superficie de exposición al oxígeno, la humedad y la luz.

Así pues, en CAFES CIVIT, el café se deja reposar unas horas en los silos de forma que pueda desarrollar todos sus aromas, y posteriormente se envasa en bolsas diseñadas y fabricadas para que conserven de forma eficaz el resultado de nuestro proceso de fabricación.